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Carta circular agosto 2021 PDF Imprimir Correo

rundbrief agosto 2021 espanol

rundbrief agosto ii 2021 espanol

 
6° encuentro de los socios suizos y alemanes de Tres Soles PDF Imprimir Correo

Tras una interrupción obligada en 2020 por la pandemia de Corona, la reunión habitual tuvo lugar el 16 de octubre de 2021:
Ursula y Walter Köhli (presidente de la Asociación Tres Soles Suiza) y Barbara y Stefan Heumann (secretario de actas y responsables de la página Web), Karl-Heinz y Magda Keller (presidenta del Missio-Eine-Welt-Kreis, Mannheim) y Günter y Hermine Haag (contabilidad, Mannheim) y Sabine Jorkowski. Los ausentes del directorio de Tres Soles Suiza fueron Lotti y Esteban Guttentag (tesorero).

La reunión se celebró en Mannheim, como es usual.

El orden del día, que esta vez fue bastante extenso, se desarrolló de forma amistosa. Punto importante fue la coordinación en lo económico entre Suiza y Alemania. Aparte de las finanzas, había muchos temas que tratar, ya que la situación política en Bolivia es muy tensa debido a la pandemia, entre otras cosas. Rápidamente llegó a su fin una larga jornada en la que tampoco se descuidó el intercambio personal.

Todo el mundo espera la próxima reunión en 2022.

 
Reunión general de Tres Soles Suiza 2021 PDF Imprimir Correo

 

GV Tres Soles Schweiz GV Tres Soles Schweiz 2 img 1864 img 1863 img 1868 img 1871 Der Vorstand

 

Debido a la pandemia de Corona, este año la asamblea general de la Asociación Tres Soles Suiza tuvo lugar con mucho retraso el 18 de septiembre de 2021 en Saanen, en el cantón de Berna. Una de nuestras auditoras tuvo la amabilidad de encargarse de la organización. Se estableció un récord de asistencia con 15 participantes.
Los tres miembros de la junta directiva aceptaron presentarse por otros dos años. Fueron elegidos por unanimidad.
En la foto desde la izquierda: Esteban Guttentag (tesorero), Walter Köhli (presidente), Stefan Heumann (secretario).

 
Coronavirus en Bolivia PDF Imprimir Correo

El 12 de marzo, después de haberse conocido los primeros casos de coronavirus en Bolivia, se suspendieron las clases hasta nuevo aviso en todos los colegios, universidades e institutos de formación y todos los vuelos de y a Europa fueron cancelados. Se puede afirmar con toda seguridad que fue una medida acertada y racional frente al hecho que los hospitales no están en las mínimas condiciones para enfrentar una emergencia de semejante envergadura, si en tiempos “normales” suelen andar completamente sobrecargados y hasta colapsados. En Santa Cruz, la ambulancia con el primer contagiado tuvo que ambular literalmente de hospital a hospital, ninguno lo recibió y al final tuvo que ser alojado en un ambiente del gobierno departamental. No es entonces ningún misterio que actualmente el departamento de Santa Cruz se haya constituido como epicentro de la pandemia en Bolivia.
El Sedeges – Gestión Social, ente estatal encargado del seguimiento a las instituciones que trabajan con menores – hasta ahora no nos puede indicar que protocolo debemos cumplir y a dónde llevar a un niño enfermo. Literalmente se nos dijo: “Ustedes son lo suficientemente capos como para saber lo que tienen que hacer”. Peor todavía resultó la respuesta de un funcionario de salud: “Nosotros somos raza de bronce, un pueblo duro. Que los niños coman muchos chuños, quinua y listo”. Solo faltaba que alguien dijera como el presidente brasileño Bolsonaro, antes que también el Brasil se contaran a los infectados por miles y a los muertos por cientos: “El coronavirus es apenas una gripecita. El brasileño salta a una cloaca y no le pasa nada”.
Nosotros, en cambio, tuvimos que redoblar las medidas de higiene y ocupar razonablemente a las chicas y los chicos en casa. Los estudiantes de la Residencia Estudiantil Luis Espinal tuvieron que volver a sus casas si era posible. Cuando subieron los casos de contagios y ocurrieron los primeros fallecidos en el país, se declaró paso a paso una cuarentena total y los educadores ya no podían llegar al proyecto. Las chicas fueron evacuadas a la casa de Luis Espinal, donde vive la educadora nocturna y ahora, por la nueva situación, había habitaciones vacías. Los chicos quedaron en la casa de Tres Soles bajo el cuidado del profesor de deporte y su esposa, que estaban dispuestos de quedarse a vivir en el proyecto hasta que termine la cuarentena. Los apoya Braulio - uno de los primeros que llegó al proyecto - carpintero y "chef" formado y actor de Tres Soles, un "solesiano" de la primera hora para decirlo así.
Los más pequeños fueron llevados a las familias de la trabajadora social y del psicólogo y nosotros hemos recibido en casa a una de las chichas mayores por considerar que no hubiera sido fácil de integrarla a uno u otro de los grupos. Sólo se puede salir una vez por semana.  En vista de que Guisela y yo vivimos solo 15 minutos del proyecto y podemos ir allá por lo menos algunas horas, pues transporte público ya no hay desde tiempo. El tráfico de vehículos privados también está prohibido.
El único problema que nos queda, es llegar al banco para retirar el dinero necesario y hacerlo llegar a todos. Afortunadamente, se permiten bicicletas, pero es un largo camino hacia la ciudad.
Hasta este momento podemos decir que no es una mala solución. De otros hogares sabemos que tienen problemas graves. Las niñas y los niños no solo están más o menos encerrados, sino también abandonados, porque el personal no puede llegar, lo que obviamente pone en riesgo su seguridad e inclusive su alimentación. Los anuncios de un permiso especial para que los educadores puedan circular libremente para poder cumplir con sus tareas, lamentablemente quedaron en nada. La página Web, donde se hubiera podido solicitar tales permisos, nunca funcionó. La posibilidad de hacer cola por largas horas frente al comando policial tampoco era opción en medio de una cuarentena total a nivel nacional.
Para concluir cabe mencionar brevemente que la situación política que por la crisis del coronavirus obviamente todavía se ha agudizado más. Es un hecho que las elecciones presidenciales previstas para el 3 de mayo serán postergadas. La inseguridad política y social que reina desde la caída de Evo Morales se queda sin solución y se prolonga indefinidamente. La polarización entre los partidos enemistados se ahonda cada día más, hasta el extremo que ciertas regiones afines al expresidente – como El Alto o el Chapare – la población se resiste a cumplir la cuarentena con el argumento de “que el coronavirus ha sido inventado por el gobierno para oprimirnos”, “suspender las elecciones” y “quedarse en el poder”, o “con el Evo no hubiera pasado esto”. La ignorancia al respecto seguramente es ilimitada, pero es un hecho que gran parte de la población llegará rápidamente a sus límites en lo que a su economía se refiere, ya que el 70% de la población vive del sector informal y por ende de los ingresos diarios. Basta ver los asaltos y saqueos que ocurren en el sur de Italia, donde existen circunstancias similares a las nuestras. Sin embargo, hay que admitir que el gobierno boliviano moviliza grandes esfuerzos para garantizar el aprovisionamiento de víveres. También se cancelaron bonos para las familias más pobres, parcialmente se pagó las cuentas de agua y electricidad y se reprogramó el pago de créditos bancarios, pero no es seguro si esto es suficiente para evitar a corto o mediano plazo disturbios sociales. Lo seguro es que, si esto ocurre, saldrán las fuerzas de seguridad y las reprimirán violentamente.

Stefan Gurtner

 
¿Quién era Luis Espinal? PDF Imprimir Correo

¿Qué circunstancias llevaron a su muerte violenta el 22 de marzo de 1980?

¿Por qué está este texto en el rubro de las novedades? Muchos visitantes de nuestra página Web deben conocer la razón. Sin embargo, no todos saben que nuestro proyecto consiste de dos casas: de la Comunidad Infanto-Juvenil Tres Soles, donde viven los menores de 18 años, y de la Residencia Estudiantil Luis Espinal, donde viven los jóvenes adultos que están en una formación profesional.

Al atardecer del 8 de julio de 2015 el convoy del Papa Francisco, de visita a Bolivia, hizo parada en una curva de la autopista que lleva del aeropuerto a la ciudad de La Paz. Frente a una simple cruz ahí instalada rezó brevemente por el padre jesuita Luis Espinal, asesinado hace 40 años. Algo más tarde, ese 8 de julio de 2015, el entonces presidente boliviano Evo Morales entregó al Papa la réplica de un crucifijo hecho de una hoz y un martillo que había tallado el mismo Espinal.
Espinal nació en Sant Fruitós de Bages, un pequeño pueblo cerca de Manresa, provincia de Barcelona, Cataluña, el 4 de febrero de 1932. Su madre falleció en sus primeros años de vida. Cuando tenía cuatro años estalló la guerra civil española. Uno de sus hermanos mayores perdió la vida en esta contienda sangrienta. Con 17 años ingresó como novicio en la orden jesuita, a la cual fue leal hasta el final de su vida. En el año 1962 fue ordenado sacerdote e inmediatamente después estudió Comunicación Social en la especialidad de cine y televisión en Bérgamo, Italia.
En ese tiempo escribió una serie de oraciones – nada extraordinario para un cura, se podría decir. Extraordinario, sin embargo, fue el título “Oraciones a quemarropa”, extraordinario sobre todo en la muy católica y conservadora España de la dictadura de Franco. Las oraciones tratan de los problemas de la juventud, de sexo, de música moderna y de un Dios que camina hombro con hombro con las personas en las calles contaminadas y congestionadas de autos. Después de su formación en Comunicación Social comenzó a trabajar como director de un club de cine en Barcelona, como crítico de cine y en la televisión española.
Su programa “Cuestión urgente” fue censurado por el régimen franquista cuando se atrevió a mostrar las miserias de los suburbios de Barcelona. La casualidad quiso que en este momento estuviera de visita un obispo, el controvertido Genaro Prata, quien era responsable del rubro “medios de comunicación” de la Conferencia Episcopal boliviana. Invitó al polémico sacerdote a Bolivia, donde encontró a su segunda Patria a partir de 1968. Inició su labor docente en la Universidad Católica Boliviana (UCB) y después también lo hizo en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz. Publicó reseñas de cine en periódicos y se enfrentó críticamente con el tema del cine en varios libros que escribió. No se cansaba de cuestionar al cine “comercial”. Defendía la posición de que el arte cinematográfico debía ponerse a disposición de la lucha social.
Como era de esperar, pronto también comenzó a levantar ronchas en Bolivia. Entre 1964 y 1982 rigió, con pocas y cortas interrupciones, una dictadura militar durante la cual se turnaron varios generales. El tiempo entre 1971 y 1978 estuvo marcado por el gobierno del general Hugo Banzer y su lucha frontal contra el comunismo. En cambio, Espinal, motivado por el Concilio Vaticano II y especialmente por la Conferencia Episcopal de Medellín de 1968, se volcó en la teología de la liberación. La Iglesia debía convertirse en una “iglesia para los pobres” y comprometerse por los derechos y necesidades de los más marginados. Este punto de vista llevó a Espinal a criticar, en parte públicamente y con palabras bastante duras, a sus colegas y hasta a obispos. También defendía la opinión de que la Iglesia no podía ser neutral entre los explotados y los explotadores. Jesús tampoco era “neutral”, tomaba claramente posición en favor de los pobres y oprimidos y pagó con su vida por eso. En vista de que Espinal defendía cada vez más consecuente y radicalmente las causas de la teología de la liberación, fue acusado por los militares de “extranjero extremista y comunista”. Más aun, cuando en 1976 participó en la fundación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos. A principios de 1978 asistió a una huelga de hambre que iniciaron cuatro mujeres de las minas cuyos esposos estaban detenidos. Pedían la liberación de sus esposos y una amnistía general para todos los presos políticos. La huelga se propagó como un reguero de pólvora por todo el país. Después de 19 días, Banzer tuvo que ceder. Fue el inicio del fin de su gobierno. Espinal escribió un testimonio detallado sobre esta experiencia, el cual más tarde fue denominado su “testamento político y espiritual”.
Un año más tarde, Espinal fundó con un grupo de periodistas el semanario “Aquí” y se convirtió en su director por ser el único aceptado por aquellos periodistas de distintas corrientes de izquierda. Buscaban un semanario que pudiera publicar lo que sabían, pero los periódicos tradicionales no se animaban a publicar. Mientras tanto, la situación de Espinal se volvía cada vez más crítica. Recibía a menudo amenazas de muerte.
La cúpula eclesial le exigió insistentemente que renunciara a sus publicaciones peligrosas. Sin embargo, el provincial de los jesuitas, P. Víctor Blajot, le defendió siempre, tras escuchar sus argumentos. A principios de 1980 Espinal hizo públicos nuevos aprestos golpistas y la involucración de altos oficiales en el narcotráfico y en otros negocios ilícitos. En febrero la oficina de redacción del semanario fue objeto de un atentado con dinamita. En la noche del 21 al 22 de marzo fue secuestrado, torturado y asesinado brutalmente por paramilitares, a cargo de coronel Luis Arce Gómez y del criminal de guerra nazi Klaus Barbie.
Solamente dos días después se dispararon los tiros fatales en contra del arzobispo de El Salvador, Oscar Romero.

Stefan Gurtner, abril 2020

 
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