Entrevista con Guisela Gurtner Imprimir

Como ustedes saben, Stefan Gurtner estuvo en el año 2017 durante su gira de lecturas también en España y recibió mucho apoyo por parte de Esther y Andres Keller. Entre otras cosas, surgió la idea de realizar una entrevista con Guisela para la revista feminista española “Introversión” (elevado tiraje). Aquí tienen el link, para que puedan leer la entrevista muy bien lograda:
http://www.v-introversion.com/flipbook/iv54/index.html#12
La entrevista en el original, realizada en noviembre de 2018, aparece directamente y se encuentra está bajo el rubro oportuno de “heroínas”.
Sabine Jorkowski, septiembre 2019


Heroínas
Por Anna T. Farran Fotos cedidas por la entrevistada
Creer en un mundo mejor
Guisela, codirectora de la asociación boliviana Tres Soles

foto 1

Hace unos 29 años que existe Tres Soles, una asociación que recoge en su seno niños de la calle, huérfanos o no, para darles cobijo y una formación. Con el tiempo ha ido creciendo y forti? cando sus bases y su funcionamiento. Guisela es el alma mater, -en sentido literal y metafórico de nutridora de alimentos y estudios-, y codirige, junto a un psicólogo, esta ONG, desconocida en España hasta el momento, a pesar de la enorme y valiosa labor humana que están realizando.
No he tenido la suerte de conocerla personalmente, pero se me antoja que Guisela además de un corazón grandioso, es poderosa y amorosa a la vez, testaruda hasta llegar a conseguir sus objetivos, pequeñita de estatura, pero fuerte y resistente. Quizá tenga que ver con ser la quinta hija de su madre y la decimoctava de su padre. Ya de niña, aprendió de su madre a compartir y a creer en un mundo mejor, “pero tienes que quererlo de verdad” le decía. Y ella quiere y trabaja para conseguirlo.


– v: ¿Cómo surge el nombre Tres Soles?
-G.F.: El nombre lo pusieron los mismos chicos y, para mí, tres es el número perfecto. Creo que romper lo que está determinado con imaginar tres soles es realmente perfecto para lo que hacemos.
– v: Esta asociación, ¿la creó usted? ¿Cuándo y por qué se involucró en ella?
-G.F.: Cierto día me encontré con un loco que creía en un mundo mejor y que sabía que los sueños sólo se hacen realidad si te pones a construir ese mundo con el que sueñas. Era un tipo del que nada más verlo me enamoré con locura. Él ya había comenzado a estructurar el trabajo con los chicos de la calle en situación de alto riesgo y verlo cómo los amaba y se ocupaba de ellos aún a costa de su propia comodidad, me impulsó a ayudarle. Stefan es hoy mi “esposito” y es capaz de hacer los sueños realidad.
– v: ¿De dónde vienen estos niños? ¿Son huérfanos o abandonados? ¿Cómo llegan a vuestra casa? -G.F.: Nuestros hijos e hijas son el producto de una sociedad indiferente y cruel. Casi un 80% tiene padre o madre pero no les ayudan y el resto son huérfanos. Llegan a través  del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) de Bolivia que es la instancia técnica gubernamental. La edad mínima para quedarse es de cinco años e intentamos siempre tener en cuenta los hermanos, para no desintegrar más la familia.
– v: Imagino que son niños difíciles, ¿Cómo consiguen que se adapten?
-G.F.: Llegan tan maltratados y rechazados que les cuesta creer que les estamos esperando con los brazos abiertos y que queremos darles la oportunidad que sus padres les negaron. Nuestro fuerte es la atención personalizada que les damos, como somos pocos funcionamos como una gran familia. Restituimos sus derechos y atendemos prioritariamente su salud mental, les mimamos, siempre tenemos una sonrisa para ellos y les damos básicamente todo lo que no tenían en sus familias de origen. Nos tratamos con respeto, así marcamos el espacio. Para nosotros son hijos e hijas deseados.
– v: Se siente madre de todos ellos…
 -G.F.: Si lo que me pregunta es si los amo, la respuesta es sí, los amo profundamente. Quizá sea difícil entender mi posición, pero algunas veces creo que he recibido más de lo que he podido humanamente ofrecerles.
– v: ¿Cuántos niños tienen actualmente a su cargo?
 -G.F.: En la casa de Tres Soles ahora hay 21 niños y en la Residencia Luis Espinal, donde hay jóvenes en formación profesional, 22.
– v: ¿Cuál es la situación de Tres Soles en estos momentos?
 -G.F.: Personalmente estoy un poco triste por la situación actual porque estos niños, niñas y adolescentes, son responsabilidad del Estado Plurinacional de Bolivia, pero no recibimos ni siquiera una beca de alimentación. Con otros gobiernos al menos nos dejaban trabajar, pero ahora ni eso, no tenemos ninguna garantía de poder seguir confi ando en días mejores para nuestros hijos e hijas “solecianos”. El mercado laboral es casi inexistente y la situación económica muy inestable y, además, se niega que existe pobreza. Lo peor es que como somos una ONG somos malqueridos por el gobierno, es decir, que nos hacemos cargo de unas responsabilidades que les corresponden a ellos y no sólo no ayudan económicamente, sino que nos hacen la guerra.
– v: ¿De qué manera realizan su labor y cómo consiguen recursos?
-G.F.: Tres Soles actualmente es un centro de acogida, con un ambiente familiar donde sentimos la responsabilidad de que nuestros “hijos” terminen su formación  e integrarlos en la sociedad como personas responsables de sus vidas. Por eso el apoyo no termina con la mayoría de edad, sino que se extiende hasta la profesionalización. Respecto a los recursos, aquí realmente hay que resaltar la ayuda valiosa de muchas personas que también quieren que ese sueño de un mundo mejor sea una realidad. Son donadores que se han organizado en una parroquia en Alemania, que ayudan desde el inicio del comedor, hace más de 29 años. También en Suiza, de donde es mi esposo, trabajan incansablemente y poco a poco Tres Soles se ha ido estructurando hasta llegar adonde está actualmente. También recibimos becas de profesionalización de la Fundación Maite Iglesias y hay unos pocos amigos de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) que nos apoyan, pero quienes realmente nos ayudan son Alemania y Suiza. A veces vienen voluntarios, dos por año, de Alemania. Y siempre cuento con Gertraud Friedrich, una voluntaria de 79 años que vale su peso en oro. Ella es mi heroína, es como mi mamá…
– v: ¿Qué es lo más duro de llevar?
-G.F.: Entender las situaciones inimaginables que han tenido que atravesar los niños, empezando por una pésima condición en el vientre de su madre. Ser víctimas del desamor y la irresponsabilidad a muy temprana edad deja huellas perennes en ellos, y hagas lo que hagas, esas vivencias los convierten en lo que son.
– v: Cuénteme alguna anécdota, situación o momento que le haya impresionado especialmente, que nunca olvidará
-G.F.: Llevo en mi corazón a Teo. Cuando era pequeño siempre cooperaba, era muy responsable, veía en sus lindos ojos la fuerza de la perseverancia y el esfuerzo. Cuando se casó se portó como un hijo ejemplar. Ahora es un padre amoroso, tiene una familia estable y es director académico de un prestigioso instituto. Una vez, uno de mis “hijos” me pidió que le cosiera un pantalón y le dije que no podía porque estaba con una visita. Teo respondió enseguida: “Trae hijito, yo te lo voy a coser…”. ¡Me hizo sentir plena e inmensamente feliz! Es por estos momentos que vivo  por los que digo que yo he sido la más benefi ciada.
– v: Entonces, ¿Siente que ellos son la razón de su vida?¿Qué le ilusiona, hoy?
-G.F.: Ellos son mi vida, han dado sentido a mi existir, le han dado color y sabor en cada momento. Me hace mucha ilusión ver la vida de tantos: Faustina, Silvia, Patricia, Sonia, Gladys y mis hijitos que, aunque mayores, son los mismos de siempre, Braulio, José, el Osito, el Bautista, Wilmer… Han hecho su camino esforzándose por ser y hacer felices a sus hijos, son personas dignas de mi admiración y estoy súper orgullosa de ellos, al igual que Stefanía e Isabel, que me han dado su comprensión.

guisela fertig